¿Sueñas con viajar a Nueva York? Dicen que es la ciudad que nunca duerme, y te puedo asegurar que verlo en primera persona es una experiencia inolvidable. Durante 8 días, recorrimos sus calles y sus rincones más emblemáticos, y hoy quiero compartir contigo nuestro itinerario. Toma nota de todo lo que hicimos para que, si decides viajar a Nueva York, puedas exprimir al máximo tus días.

Día 1: Llegada a Nueva York y primeras impresiones
Viajar a Nueva York no deja indiferente a nadie, es una ciudad hecha de pequeñas ciudades! Cuando el avión empieza a descender y observas el horizonte de Manhattan, sabes que estás a punto de vivir una experiencia muy especial.
En nuestro caso, y para abaratar costes, nos alojamos en un hotel de Queens, aunque lo ideal y lo que haría hoy para repetir la experiencia sería dormir en Manhattan. Los hoteles son más caros, sí, pero todo está más a mano y después de una jornada dedicada a patear la ciudad… es mucho más cómodo no hacer un recorrido en metro de media hora para regresar al hotel.
Día 2. Recorrido por los iconos de Nueva York
El segundo día comenzó temprano, el jet lag es lo que tiene, cuando vuelas al continente americano te permite aprovechar los días al máximo y viajar a Nueva York lo agradece!
Comenzamos el día en Harlem y decidimos atravesar la ciudad por la 5ª Avenida. Esta arteria principal de Nueva York reúne muchos de los iconos de la ciudad: museos como el Metropolitan, el Guggenheim y Frick, Central Park, la Catedral de St. Patrick, el Rockefeller Center, el Flatiron Building y el Empire State, visitar su azotea es un imprescindible en Nueva York. Es un paseo de 10 kilómetros que se puede hacer en el día aprovechando paradas para las visitas de sus principales atractivos o dividir en dos si tu fuerte son los museos y quieres dedicarles más tiempo.

Días 3 al 6: explorando Nueva York a nuestro ritmo
Después de la intensidad del segundo día, los días 3 al 6 nos los tomamos con más calma, explorando la ciudad a nuestro propio ritmo y sumergiéndonos en su atmósfera.
Día 3
Nos centramos en el Midtown visitando Times Square, esa plaza mucho más pequeña de lo que imaginamos incrustada en el centro de Nueva York entre rascacielos, luminosos y teatros.
Desde allí seguimos nuestro recorrido hasta el Bajo Manhattan. Atravesando los barrios de Chelsea y West Village, escenario de multitud de películas y series (Sexo en Nueva York) y fácilmente reconocible por sus calles tranquilas y las escaleras de sus entradas
Desde allí es posible llegar hasta el Soho y Chinatown, cruzamos las calles llenas de historia de Little Italy y finalmente llegamos a Battery Park.
Desde allí, tomamos el ferry gratuito a Staten Island que funciona las 24 horas del día. Te permite tener una vista de la Estatua de la Libertad y una panorámica del skyline de Nueva York sin gastar un dólar.
Día 4
El cuarto día, no sin dolor de pies, y después de hacer una parada en sus famosos almacenes Macy’s y reponer fuerzas con una porción de pizza, llegó el momento de recorrer Wall Street. Sus imponentes rascacielos y el edificio de la Bolsa dieron paso a la visita del Memorial de 11 de Septiembre. El One World Trade Center aún no estaba terminado en 2013 pero a día de hoy es posible subir a su mirador.
Desde allí tomamos el metro hasta Brooklyn. Allí exploramos el barrio de DUMBO, conocido por tener unas vistas espectaculares de Manhattan y los puentes que conexionan: Brooklyn y Manhattan. Después disfrutar de la panorámica del atardecer emprendimos el regreso al centro paseando a través del Puente de Brooklyn.

Día 5
El quinto día decidimos alejarnos un poco del bullicio y visitar Coney Island. Nos relajamos en la playa y disfrutamos de los paseos y atracciones de su famosísimo parque.
Día 6
Dedicamos el sexto día a visitar los puntos más altos. Subimos al mirador del Empire State y del One World Trade Center. Pero, sin duda, nuestros dos miradores favoritos fueron el Top of The Rock y The Edge. Las vistas son impresionantes y perfectas para pasar el último día en la ciudad por todo lo alto.
Día 7: nuestros últimos momentos en la Gran Manzana
El último día lo dedicamos a despedirnos de Nueva York. Aprovechamos la mañana para hacer nuestra última visita a Times Square, con sus luces y pantallas que nunca paran de brillar. Y luego nos dirigimos al aeropuerto con la maleta y el corazón llenos de momentos inolvidables.
Viajar a Nueva York fue una experiencia que superó todas nuestras expectativas. Si estás pensando en dónde vivir tu próxima aventura, ¡la Gran Manzana te espera con los brazos abiertos CONSÚLTANOS!

